Lucia Velazquez | Nota para LA NACIÓN
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Nota para LA NACIÓN

Nota para LA NACIÓN

¿Qué tipo de yoga es para vos?

Por Jimena Barrionuevo

Yoga para avivar el fuego interior

Esta variedad, también conocida como acroyoga, es una práctica vincular que combina asanas o posturas de Yoga con acrobacia de dúo. Las prácticas acrobáticas permiten descubrir y expandir tu potencial. Cultivan la confianza, el desafío, la superación personal, la atención, el juego y la alegría. “En esta disciplina ejercitamos el arte de dar y recibir, sostener y ser sostenidos, ser fuertes y a la vez sensibles. Es inclusiva y accesible, todos pueden practicarla de acuerdo a sus posibilidades actuales. Nos alienta a descubrirnos y a confiar más primero en nosotros mismos, y a desarrollar potencialidades antes ignoradas (o no descubiertas). También nos enseña a comunicarnos de manera clara, directa, compasiva, paciente y amorosa. Anima a la transformación personal, en un ambiente de aceptación, celebración y seguridad”, asegura la profesora Lucía Velázquez. Pero eso no es todo: en Acroyoga es mucho lo que se moviliza a nivel emocional ya que los ejercicios proponen desafíos constantes, superarnos, encontrarnos de frente con nuestros miedos, y el de los demás, y revela aspectos importantes sobre el modo de vincularnos y de comunicarnos con los demás.

La clase. Comienza con una práctica de Yoga, primero llevando la atención hacia adentro, conectándonos con la propia respiración, los latidos del corazón, en un estado de autobservación y presencia. Se hacen asanas para flexibilizar la cadera, hombros, columna. Luego, siguen flexiones de brazo, abdominales, y calentamiento de articulaciones. Al final se forma un círculo de cierre, donde se comparten las vivencias de la clase. En cuanto a las acrobacias, se arranca con posturas estáticas, para entender cómo organizar la estructura ósea y utilizando la gravedad a favor, e integrando a través de la tensión adecuada del tono muscular, permitiendo una respiración fluida y continua. Con el tiempo se logran “washing machines”, que son secuencias de varias posturas enlazadas que empiezan y terminan de la misma manera.

Respirar. Para el trabajo individual, las posturas invertidas y para coordinar con el otro. Si la respiración fluye el cuerpo se alivia, el movimiento es más coordinado, hay menos esfuerzo y se emplea el tono muscular adecuado. Y para coordinar movimientos con el compañero es fundamental sincronizar la respiración, así se aprovechan los impulsos, el momentum, la inercia, como en la danza.

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